Las formas no ortodoxas de incrementar la productividad en Silicon Valley

Actualizado: 4 mar 2019

No es nada nuevo entre los círculos selectos de Silicon Valley –la capital mundial de la industria de la tecnología situada en el norte de California– que la carrera por la productividad y la creatividad es vehemente. Desde fármacos hasta nootrópicos, pasando ahora por los psicotrópicos.


Hace algunos años, se dijo que las sustancias de moda eran los llamados nootrópicos. Estas sustancias(del griego "nóos"; que significa mente, y "tropo"; dirección) supuestamente pueden mejorar el desempeño mental, sin producir efectos secundarios negativos. Los efectos de los nootrópicos dependen de las cantidades que se tomen y del metabolismo de quien los esté consumiendo, sin que existan estudios que hayan determinado sus efectos a largo plazo, pero en ambientes laborales altamente competitivos, son buscados para mantenerse alerta, favorecer la concentración, mejorar la memoria e incrementar la creatividad.


Se puede comprobar la popularidad de estos recursos gracias a los numerosos blogs especializados en el tema, y también a las conversaciones en reddit dedicadas a estas discusiones.



Recientemente se habla de la incursión de sustancias menos ortodoxas, como el LSD o dietilamida de ácido lisérgico, conocido coloquialmente como ácido. Y no es que las personas estén consumiendo LSD en grandes cantidades, sino que se están administrando las llamadas microdosis, con el objetivo de acentuar las capacidades cognitivas, pero también desarrollar el pensamiento creativo.


Según testimonios en los foros en línea, la microdosis de LSD mejora sustancialmente no solo las ideas sino la forma en la que se expresan, y por supuesto la seguridad para transmitirlas. La microdosis implica consumir cantidades minúsculas de sustancias psicodélicas para echar a andar las ruedas de la cognición sin producir un viaje que altere la mente.


Qué tan reales son los efectos de la microdosis de LSD


Si bien aún no se han realizado estudios sobre cómo la microdosificación altera la actividad cerebral, la investigación con dosis mayores de psicodélicos ha demostrado que estas sustancias producen una proliferación de conectividad en todo el cerebro, lo que genera patrones de cognición más flexibles que pueden conducir a una mayor creatividad.



Debido al tabú que aún rodea a los psicodélicos, obtener financiación y aprobación para estudios neurocientíficos más estructurados sigue siendo un desafío importante, de manera que los científicos interesados en investigar el fenómeno están siguiendo a los usuarios y pidiendo que registren los cambios durante la microdosis y realicen exámenes para medir su creatividad y capacidades cognitivas. Existen algunas organizaciones como la Fundación Beckley que el los últimos años llevan a cabo varios estudios pioneros usando dosis más grandes de estos medicamentos, algunos de los cuales proporcionan pistas sobre los mecanismos neurobiológicos detrás de los efectos terapéuticos de la microdosis.


Aunque la investigación no cuenta aún con datos definitivos, lo cierto es que cada vez son más personas convencidas de que la microdosis brinda los efectos buscados sin que los usuarios cambien su forma de actuar. Muchos de ellos ni siquiera reportan notar efecto alguno, pero sí sienten que generan mejores ideas y se sienten más creativos.









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