• Alejandra Mora

México, tipo de cambio y corrupción "la crisis de diciembre de 1994" (segunda parte)

Para fines de 1993 las dudas sobre la capacidad del Salina para mantener la entrada neta de divisas sin devaluar el peso, estaba en riesgo. El déficit en la balanza comercial crecía y llegaba a niveles récord (en 1993 fue de 23 mmd; en 1994 llegaría a 29mmd ) mientras que la inversión externa ya no lo hacía como era de esperarse después de 6 años continuos de sobrevaluación real del tipo de cambio.

El esquema necesitaba de un apoyo extraordinario que el secretario de Hacienda, Pedro Aspe, implementó a través de la emisión de Tesobonos, un tipo de deuda externa a corto plazo, pagado en pesos pero indexado al valor del dólar, que lo hacía parecer como inversión interna y que no requería aprobación del Congreso.

Durante 1994, se emitieron casi 30 mmd pagaderos en febrero de 1995, que si se suman a la reducción de 25 mmd de dólares en reducción de las Reservas internacionales, tenemos que la salidas de capital en ese año de 25 mmd si consideramos un déficit en cuenta corriente de 27 mmd ese año



El porqué de esta decisión, en vez de devaluar el peso , es algo que tendrán que explicar Aspe y Salinas algún día. Es claro que la segunda opción implicaba perdidas a los grandes empresarios que habían invertido en México mucho de ellos en empresas privatizadas con créditos en dólares.

Contra lo que muchos piensan, estas empresas no fueron vendidas a precios bajo. No había necesidad de levantar sospechas. El negocio era restringir la entrada a inversionistas a las subastas a personas muy cercanas al régimen ( no participaron extranjeros por ejemplo) y mantener sobrevaluado el tipo de cambio para que pudieran pagar estas empresas con créditos en dólares a tasa muy bajas. Para ello había que mantener un tipo de cambio bajo hasta antes que estuvieran pagadas estas deudas. En algunos casos además se les garantizó poder oligopólico.

A principios de 1994, estos grandes 24 amigos y socios del Presidente estaban muy tensos. Los requerimientos de salidas de reservas habían aumentado y ra claro que las emisiones de Tesobonos serían insuficientes y no daría tiempo para lograr este objetivo durante el último año de Salinas y que era necesario que el siguiente presidente que entraba en funciones en diciembre, estuviera comprometido con sus intereses.

Existen muchas versiones de la enorme presión que recibió Luis Donaldo Colosio al respecto, de parte del Raúl Salinas, hermano del presidente.

Para inicios de marzo de 1994, la antigua y poderosa tradición priista, en la cual donde candidato del PRI crece en poder e independencia a costa del presidente saliente era clara.



Era un riesgo que seguramente Salinas no estaba dispuesto a correr.

A propósito de los 25 años del asesinato de Colosio han salido a la luz numerosa información de los vínculos de Salinas con Juan García Abrego y de este con Mario Aburto. Son líneas que explican los anómalos acontecimientos de todo el año.



Para fines de 1994 Zedillo el presidente electo recibía una enorme presión para no devaluar cosa que finalmente hizo el 22 de diciembre.

En un curioso reportaje de la Revista Proceso de esa época, se relata como Emilio y Azcárraga y Carlos Slim, habían logrado pagar sus deudas comprando dólares baratos y como otros del selecto grupo no lo lograron y estaban furiosos con Zedillo (https://www.proceso.com.mx/291395/los-grandes-empresarios-se-dicen-enganados-solo-azcarraga-y-slim-renegociaron-a-pesos-antes-de-la-devaluacion-parte-de-su-deuda/amp )

La estrategia magistral en la que Zedillo resolvió estos intereses en paz y la forma en que se quitó a Salinas de encima se llamó Fobaproa.

La última parte de esta historia.





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